Krysallis

Home

About Krysallis

About James Erickson

Donate

User Feedback

English Homilies

12th Sunday

13th Sunday

14th/15th Sunday

16th Sunday

17th Sunday

18th Sunday

19th, 20th, 21st Sundays

22nd Sunday

23rd Sunday

24th Sunday

25th Sunday

27th Sunday

28th Sunday

29th Sunday

30th Sunday

32nd Sunday

33rd Sunday

Christ the King

Spanish Homilies

Domingo XII

Domingo XIII

Domingo XIV

Domingo XV

Domingo XVI

Domingo XVII

Domingo XIX, XX, XXI

Domingo XXII

Domingo XXIV

Domingo XXV

Domingo XXVII

Domingo XXVIII

Domingo XXIX

Domingo XXX

Domingo XXXII

Domingoo XXXIII

Cristo Rey

Ninas XXX

English XXX

Spanish XXX

Partnering In Diversity

Mission and Values

Cultural Diversity Traini

Atravesando Fronteras

Intervening

Teleology and Opportunity

Nonviolent Families

Mission

A Violent World

Other Pathologies

Family Violence Described

It Starts with Twp

Stress and Violence

The Courage to Change

Family Intimacy

The Loss of Violence

Theological Themes

Authority

Christology

Celibacy

Covenant

Eschatology

Prayer

Priesthood

The Woman as Foreigner

Leadership

Hospitality

Resilience and Religion

Liberation Themes

Liberation Psychology

Liberation Spirituality

Resilience

A Visit With Jim

Liberation Preaching

Love the Oppressor

Other Themes

Clergy Child Sexual Abuse

Abuse of the Spirit

Homosexual Clergy

Common Ground

Hospitality Model

Family Spirituality

Poverty in Philippines

Povery and Abuse

Myth as Cultural Strength

Temas Teologicos

Historia de la Salvacion

Cristologia

La Santisima Trinidad

La Oracion

El Amor de los Opresores

Escatalogia

El Celibato

La Abundancia de Dios

La Trinidad Espiritualida

La Eucaristia

La Libertad

La Voluntad de Dios

Liturgical Resources

A Wedding Service

Bilingual Lit. Resources

Communal Penance Homily

The Ministry of Lector

Recursos Liturgicos

Bendicion de los Maridos

Homilia Para Una Boda

Baghdad Poem

Spirtuality and Liberation

Tiempo Ordinario
Domingo XXX
Isaías 53, 10-11 Hebreos 4, 14-16 Marcos 10, 35-45

En el Salmo Responsorial contamos: "El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres".

El evangelio nos muestra la manera de que Dios ha sido grande con nosotros, en darnos el regalo de fe. Es curioso que Jesús no dijo al ciego, "Yo te curo", o "Su fe te has curado", pero "tu fe te has salvado".

La alegría es nuestra respuesta a la grandeza de Dios con nosotros. En particular, la alegría caracteriza una persona de fe. La persona de fe siempre puede reconocer la grandeza de Dios en el mundo y en su vida.

Hay tiempos en la vida que prueban nuestra fe. Tiempos cuando cosas no salen bien con nosotros; quizás tiempos de enfermedad personal o la muerte de una persona querida; tiempos cuando nuestros sueños de la liberación no tienen éxito; tiempos de los fracasos que se encuentran de ves en cuando. Hay "el noche oscuro de la alma" que encontramos en nuestro viaje espirituál, cuando la fé nos abondana por un tiempo largo. Dios permite que todo esto pasa a su gente.

La grandeza de Dios se refleja en el curso de la experiencia humana en todas sus formas. Si nos encontramos al lado oscuro de la luna, no es porque el sol no está brillando al otro lado como siempre. Hay de confiar, por el testimonio de mucha gente, y con el apoyo de la comunidad cristiana, que vamos a emerger a donde la grandeza de Dios se nos muestra otra vez.

En la misma comunidad de fe, hay personas muy expresiva de su alegría, otros mas reservados quienes guardan su alegría adentro, y otros luchando a descubrir una manifestación nueva de la alegría de su fe, quizás una fé mas madura que antes. Pero siempre la comunidad de fé es una comunidad de alegría.

“El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres”.

Web Hosting powered by Network Solutions®