| Muchas veces nos abrumamos por la escasez.
En muchas partes del mundo, incluye unas secciones de los Estados Unidos, la escasez es física. No tenemos los recursos para luchar contra la opresión o la pobreza que nos enfrentan.
Pero hay otros tipos de la escasez que nos paralizan.
Hay la escasez de la oportunidad. Tengamos sueños para el futuro; tengamos una visión
del mundo mejorado; tengamos planes para el éxito de nuestra parroquia u organización : pero nunca nos presenta lo oportunidad de ejercer nuestros sueños, nuestras visiones, nuestros planes.
Hay la escasez de la energía. El ser humano no tiene una provisión de la energía sin límites. Yo estoy descubriendo que, con edad, disminuye la energía. Para mí, los mas que quema mis ideales lo menos tengo la energía para realizarlas. Dicen que la juventud está desperdiciada con los jóvenes.
Al levantar Jesús los ojos y ver que venía mucha gente, dice a Felipe: "Dónde vamos a comprar panes para que coman éstos?" Se lo decía para probarle, porque él sabía lo que iba a hacer. Felipe le contestó: " Doscientos denarios de pan no bastan para que cada uno tome un poco." Le uno de los discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro: "Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero qué es eso para tantos?"
Hay una diferencia entre “escasez pensando” y “abundancia pensando”. “Escasez pensando” es quedarse paralizado por lo que no tiene. “Abundancia pensando” es reconocer las posibilidades y luchar para un presente de esperanza y un futuro bueno.
Dijo Jesús: "Haced que se recueste la gente." Había en un lugar mucha hierba. Se recostaron, pues, los hombres en número de unos cinco mil. Tomó entonces Jesús los panes y, después de dar gracias, los partió entre los que estaban recostados y lo mismo los peces, todo lo que quisieron.
Cuando se saciaron, dice a sus discípulos: "Recoged los trozos sobrantes para que nada se pierda."
Los recogieron, pues, y llenaron doce canastos con los trozos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido.
En reflejar en este evangelio, Gustavo Gutiérrez reconocía el papel del compartir en la “abundancia pensando”
Compartir el pan es expresión del amor de Dios, es palabra de Dios. En estos tiempos de economía neoliberal aumenta el número de los excluidos del sistema; de aquellos que no tiene parte en su circuito y en sus eventuales beneficiosa. Son gente prescindible; es más, representan un estorbo para el funcionamiento de la economía. No hay o hay muy pocas, se dice, posibilidades de satisfacer sus necesidades más elementales. Le invitación a saber compartir nos debe conducir a construir una sociedad sin excluidos. Gustavo Gutiérrez
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