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Amor y los opresores

El mensaje que mas se identifica con la cristiandad es lo mas duro de oír y seguir:

El mensaje . . . “Amen a sus enemigos”.

El Evangelio de Lucas anunció el tema del ministerio de la liberación (4:14-21). Y Lucas pone a Jesús en ruta a Jerusalén, predicando la Buena Nueva de la Liberación por la palabra, por la relación, y por la acción. Y el mensaje del amor es el mensaje central.

Lo que libera el oprimido es el amor del opresor. Hay muchos tipos de opresores: en muchas tierras del tercer mundo, los opresores son los ricos y los poderosos que están en la minoridad y quienes tiene los recursos y ejércitos del país; los profesionales que prefieren ganar dinero o mantener su posición mas que curar a la gente; los promulgantes del intereses comerciales en ves de los valores del espíritu.

Pero hay opresores mas initimos. Las partes de nuestras personalidades que quieren controlar las acciones o lo que piensan nuestro/a esposo/a o nuestros/as hijos/as. La negación de las cosas que nos deterioran. Los ilusiones que nos esclavizan.

Un paso importante del ministerio de la liberación es el amor del enemigo, sea opresor publico o el enemigo íntimo. En el amor, el enemigo se transforma al imagen de Cristo. En el amor del enemigo, nos liberamos a nosotros. Por el amor, recibimos “una medida bien llena, apretada y rebosante.”